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El secreto de los Balbo, en El Puerto de Santa María

Presentado en El Puerto de Santa María “El Secreto de los Balbo”, el último libro de J. A. Ortega

El acto se celebró el pasado jueves, 30 de marzo, en la biblioteca pública municipal Rafael Esteban Poullet, ubicada en el Centro Cultural Alfonso X El Sabio de la ciudad portuense, y contó con la participación del vicepresidente de la Fundación Provincial de Cultura, Salvador Puerto, y el catedrático de Latín, Emilio Flor, fundador del grupo de teatro Balbo, que ha obtenido recientemente el Primer Premio en el XI Concurso Nacional de Teatro Grecolatino.

 La cita congregó a un público muy interesado por el contenido histórico de la obra, protagonizada por Lucio Cornelio Balbo El Menor, ciudadano romano originario de la Antigua Gades que en el siglo I a. C. promovió la construcción del llamado Portus Gaditanus donde hoy se levanta el casco histórico de El Puerto de Santa María. Además, contó con la asistencia del actor Paco Crespo, también integrante del grupo de teatro Balbo, que, junto a otros participantes, dieron pie a un entretenido diálogo con el autor en el que se comentaron detalles sobre el personaje y la época.

“El Secreto de los Balbo” se centra en la figura de un ciudadano romano de origen gaditano que gozó de gran notoriedad cuando en Roma la República se descomponía y se abría paso el régimen autoritario de los césares. Lucio Cornelio Balbo El Menor, sobrino de Lucio Cornelio Balbo El Mayor, amigo y confidente de Gayo Julio César.

El argumento de la novela gira en torno a un supuesto crimen nunca resuelto, ocurrido 15 años antes de la muerte del célebre dictador, y los enredos políticos que se suceden desde que este ínclito ciudadano romano accede a su primer consulado (59 a. C.) hasta que alcanza el poder absoluto.

El texto, no obstante, ofrece a lo largo de todas sus páginas una versión novedosa respecto al desarrollo de muchos de los hechos de la época sobre los que se tienen noticias y plantea alguna que otra hipótesis que sorprende. En particular, sobre la conspiración y el magnicidio de los idus de marzo del 44 a. C., sobre el idilio amoroso entre Cleopatra, reina de Egipto, y Marco Antonio, y sobre la relación de este último con Gayo Octavio, que luego habría de convertirse en César Augusto. Además, está repleta de detalladas referencias tanto históricas como literarias, fruto de una amplia e intensa labor de documentación y consulta de numerosas fuentes.

Ortega ya presentó “El Secreto de los Balbo” en Los Barrios, su localidad natal, en Algeciras y en Cádiz, acompañado por el catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Córdoba Juan Francisco Rodríguez Neila, autor de varias obras ensayísticas sobre la Hispania Romana y la Antigua Gades. También tiene previsto presentar la obra el 4 de mayo en Cáceres, invitado por el ateneo de esta ciudad.


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J. A. Ortega en Roma

La Antigua Roma

Con los idus de este mes de marzo, que ya dejamos atrás, se han cumplido –chispa más o menos– dos mil sesenta y un años del asesinato de César. Probablemente uno de los personajes históricos sobre los que más se ha escrito y que hoy, 16 de marzo (“Ante diem quintum decimum Kalendas Apriles”, que diría un romano), día en el que rescato el texto que sigue para este artículo, inevitablemente me tenía que venir a la memoria.

La Antigua Roma está más presente entre nosotros de lo que a veces nos pensamos. La huella de la civilización romana no solo perdura, sino que continuará perdurando por mucho tiempo. La lengua en la que nos comunicamos, el Derecho por el que se rige nuestro ordenamiento jurídico, muchas de nuestras costumbres y tradiciones constituyen parte de su gran legado a la posteridad. Además de todas las construcciones arquitectónicas (vías, basílicas, villas, templos, puentes, acueductos, teatros, anfiteatros, circos, etc) cuyos restos se conservan en infinidad de rincones de este Viejo Continente, especialmente la Europa Mediterránea, así como el Norte de África, Asia Menor y Oriente Medio, recordándonos no solo su poderío, sino también su pragmatismo.

Una mirada detenida a la Antigua Roma nos permite descubrir un sinfín de semejanzas con prácticas y conceptos que manejamos en las sociedades occidentales de hoy día. En el siglo I a. C. la República romana, con quinientos años de existencia, funcionaba como una pseudodemocracia. Y digo pseudodemocracia porque la idea que los romanos por aquel entonces tenían de la democracia no es la misma que nosotros tenemos. Con una estructura institucional firme y consolidada y un plantel de magistraturas civiles, o cargos públicos, que se ocupaban mediante un complejo sistema de elecciones en el que solo tenían derecho al voto los varones, patricios o plebeyos, que estuvieran censados como ciudadanos.

Llama la atención, por ejemplo, cuánto en materia política, para lo bueno y para lo malo, debemos a esa República de la que los romanos durante cinco siglos se mostraron tan celosos y orgullosos. Sobre todo en lo que a corrupción se refiere. (Ahora que, por desgracia, tanto tenemos que hablar de este tema). El clientelismo, una de las lacras de nuestra democracia actual, no solo era habitual, sino que se erigía en toda una institución dentro de un sistema en el que también competían partidos. En este caso, el de los optimates, que representaba los intereses de los más pudientes, y el de los populares, que defendía los intereses de la plebe, constituida por los menos favorecidos por la Fortuna. La eterna lucha de clases, que diría Marx.

La Antigüedad Romana, o, para ser más exacto, la Antigüedad Clásica, forma parte de nuestras remotas señas de identidad como europeos. En la actualidad hablamos de globalización y nos pensamos que estamos ante un fenómeno nuevo, producto del siglo en el que vivimos, pero la realidad es que no es nuevo del todo, tiene sus antecedentes. Tras el sueño frustrado de Alejandro Magno por unir bajo dominio macedonio la mayoría de los pueblos entonces conocidos, encontramos en la expansión de Roma y su gran Imperio un fenómeno que, en alguna medida, puede comparársele. Pues la República, primero, y los césares, más tarde, crearon un espacio inmenso –las Galias, las dos Hispanias, el norte de África, Iliria, Macedonia, Grecia, Asia Menor, Siria y otros territorios limítrofes, con el Mediterráneo como centro– en el que convivieron una gran diversidad de naciones que compartieron las leyes que las instituciones romanas imponían, las monedas que los romanos acuñaban, el derecho de ciudadanía que las autoridades romanas otorgaban y extendían y el latín y el griego como idiomas oficiales.

El emperador Marco Aurelio, en el siglo II d. C., encarnó mejor que ningún otro esa aspiración por hacer de Roma la patria única de todos los habitantes de la ecúmene o, lo que es lo mismo, la patria única de todos los seres humanos del orbe. Y, sorprendentemente, en pos de esa misma aspiración, aunque no bajo la égida de Roma, sino la de una democracia y una paz auténticas, casi dos mil años después todavía seguimos enfrascados.

Como ya saben, de cuando en cuando está muy bien eso de echarle un vistazo a la Historia.

Viva Campo de Gibraltar, 17 de marzo de 2017


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Descubren una civilización que vivió sin guerras ni desigualdad durante 700 años

Imaginaos la existencia de una sociedad sin guerras, armas ni desigualdad. Es una utopía, ¿verdad? Pues, parece increíble, pero existió. Los habitantes del valle del Indo vivieron así durante más de medio milenio (2600-1900 aC) en las llanuras del río Indo. Desde que arqueólogos británicos e indios tuvieron constancia de la existencia de este pueblo, en la década de 1920, han surgido numerosas teorías de su civilación. Una de ellas la apunta ahora Andrew Robinson, autor del libro ‘The Indus: Lost civilizations’, en un artículo de la revista ‘New Scientist’.

Después de casi un siglo de excavaciones se han descubierto más de un millar de asentamientos que abarcan, al menos, 800.000 kilómetros cuadrados de lo que hoy es Pakistán y el noroeste de la India. La investigación ha revelado datos sorprendentes que ofrecen un halo de esperanza a la humanidad. Robinson apunta que, aunque «fue una sociedad próspera y moderna», no se han encontrado restos arqueológicos que evidencien la presencia de ejércitos o alguna guerra en la región.

El escritor señala que los arqueólogos solo han descubierto una representación de seres humanos luchando, la cual forma parte de una escena mítica de una diosa femenina con los cuernos de cabra y el cuerpo de un tigre. «Tampoco hay evidencia de caballos, lo que sugiere que no se utilizaban para atacar a otros pueblos y ciudades». Asimismo, los esqueletos encontrados pertenecen a personas que murieron por alguna enfermedad, no como parte de ningún ataque.

Un pueblo moderno sin palacios ni templos

Este pueblo no solo vivía sin violencia, sino también sin lujos: desde que fue descubierto no se ha encontrado ningún signo de que hubiera habido «ni un solo palacio real o un gran templo», dijo Robinson en una ocasión a Neil MacGregor, director del British Museum.

Podrías pensar que esto sucedió porque eran cuatro gatos. Pero nada más lejos de la realidad. El valle del Indo contaba con una población de un millón de personas, las cuales se dedicaban al comercio de exportación marítima en el Golfo y Mesopotamia, donde se han descubierto objetos con signos de estos individuos.

La mayoría de los asentamientos –cuenta Robinson– eran pueblos, pero también había al menos cinco ciudades. Los más grandes son Mohenjo-Daro (Patrimonio de la Humanidad y ubicado cerca del río Indo) y Harappa, en el que destaca la planificación de sus calles. «Estos habitantes fueron los primeros en construir aseos, así como collares de piedras preciosas elaboradamente confeccionados y piedras exquisitamente talladas con escrituras que aún no han sido descifradas», añade.

No existía ningún gobierno: eran todos iguales

Mientras que Robinson y MacGregor están seguros de que los habitantes de Valle del Indo vivieron sin ningún conflicto armado, otros intelectuales lo ponen en duda. Uno de ellos es Richard Meadow, director del laboratorio de arqueología del Peabody Museum de la Universidad de Harvard: «Nunca ha existido una sociedad sin conflictos de mayor o menor escala», recoge ‘Daily Mail’. Este sostiene que hasta que no se descifre la escritura del Indo no podremos saber a ciencia cierta si tenían esta vida tan idílica, donde la desigualdad no tenía cabida.

Las sociedades de un tamaño considerable son generalmente supervisadas por un gobierno central, pero no han encontrado pruebas evidentes de que en el Indo hubiera aquello. Hasta ahora, la única pista que tenemos de que esto fuese posible es un busto de un hombre con barba que podría ser un rey o sacerdote (imagen de la izquierda). Resulta llamativo que hubieran construido tantos edificios y planificado las ciudades (como la de Mohenjo-Daro) sin la coordinación de un líder que organizase a las decenas de miles de hombres que trabajaron en ello.

Parece increíble que la civilización del Indo viviese en una utopía fantástica, pero las pesquisas apuntan a que así fue. Hasta que no se descifre la escritura (ya ha habido más de cien intentos), no es posible argumentar lo contrario, pues las pruebas parecen determinantes.

La misteriosa desaparición del Indo

El enigma de la civilización del valle del Indo no solo se reduce a su existencia, sino también a su desaparición. En el siglo XXII a.C., mientras el caos se extendía por Egipto, las ciudades del valle del Indo vivían un momento de esplendor. Pero, cientos de años después, en torno al año 1900 a.C., todas fueron abandonadas. El pueblo desapareció sin más.

Se han planteado diversas hipótesis para explicarlo, desde invasiones y revueltas políticas hasta catástrofes naturales. La más aceptada apunta al cambio brusco de algunos cauces fluviales, lo que provocó grandes inundaciones y el desbordamiento de los ríos. Además, hay indicios de que en esa época hubo una prolongada sequía, lo que pudo haber destruido la economía de la región.

La civilización del valle del Indo es la más enigmática de las cuatro grandes que se conocen. Mientras que Mesopotamia, el antiguo Egipto y la antigua China se vanagloriaban de la guerra, en el valle del Indo parece inexistente. ¿Significa esto que una utopía es posible? Y si es así, ¿cómo lo hicieron y por qué desaparecieron? Solo será posible responder a estas preguntas si los arqueólogos consiguen descifrar su escritura.

Origen: Descubren una civilización que vivió sin guerras ni desigualdad durante 700 años

Autor: M. Palmero (El Confidencial, 17 de septiembre de 2016)


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Descubren el vertebrado más viejo de la Tierra, un tiburón de casi 400 años

La Tierra está dominada por criaturas inmortales que son capaces de clonarse. Son las bacterias, unos microorganismos que pueden vivir en casi cualquier lugar de la superficie del planeta y para los que los conceptos de tiempo o de individuo no tienen sentido. Sin embargo, para la gran mayoría del resto de los seres vivos, el tiempo es más problemático.

Aún así, algunos consiguen superar con holgura la duración de las épocas humanas. El árbol más longevo documentado tiene alrededor de 5.062 años, y vive aún en las Montañas Blancas de California. En el mundo animal, los corales más antiguos llegan a los 4.500 años. En mayo de 2006, una expedición de la NOAA (Administración Atmosférica y Océanica Nacional de los EE.UU.) descubrió cerca de Hawaii una esponja del tamaño de una furgoneta que parecía tener cerca de 1.000 años, aunque se sospecha que estos animales pueden llegar a superar los dos milenios de vida. Por no hablar de un molusco de apariencia inofensiva y muy similar a una almeja que fue descubierto en 2006: un ejemplar de Arctica islandica con 405 años de edad.

Entre los animales vertebrados, los más viejos parecen ser las ballenas de Groenlandia, con sus dos siglos de edad, y las galápagos, con sus 170 años. Pero una investigación publicada este jueves en Science le ha dado el «premio» al vertebrado más viejo de la Tierra a un animal que ha estado creciendo lentamente desde el XVII. Tal como han publicado investigadores de la Universidad de Copenhage dirigidos por Julius Nielsen, los científicos han descubierto un ejemplar de tiburón de Groenlandia de 392 años de edad.

Se trata de una especie llamada Somniosus microcephalus, un tiburón que vive en amplias zonas del Atlántico Norte y que puede llegar a los cuatro o cinco metros de longitud.

Aunque se sabe poco sobre su biología, los científicos creen que esta extraña criatura se caracteriza por crecer de una forma extremadamente lenta, lo que hace que cada año su longitud apenas se incremente en un centímetro. Esta peculiaridad les lleva a alcanzar su madurez sexual a los 150 años de edad.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores no pudieron estimar la edad del animal analizando sus huesos, puesto que los tiburones tienen cartílago en vez de tejidos calcificados. Para evitar este inconveniente, los científicos usaron una nueva técnica de datación por isótopos en la que se analizaban las lentes de los ojos de los escualos.

Estas lentes están formadas por unas proteínas muy estables y resistentes que se forman durante el desarrollo embrionario y que permanecen inalteradas durante toda la vida del animal, de forma que la acumulación de ciertos isótopos que provienen del medio ambiente y de la alimentación puede usarse para estimar la edad del organismo.

La larga vida de estos animales y la sensibilidad de la técnica usada ha permitido encontrar retazos de la historia del hombre en el cuerpo de estos escualos. Por ejemplo, se ha encontrado un rastro dejado por el comienzo del uso de combustibles fósiles, a principios del siglo XX, y conocido como efecto Suess, o por los miles de ensayos nucleares hechos durante la Guerra Fría.

Origen: Descubren el vertebrado más viejo de la Tierra, un tiburón de casi 400 años (Diario ABC; Gonzalo López Sánchez; 11 de agosto de 2016)


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Presentación de EL SECRETO DE LOS BALBO en Cádiz

La obra “El Secreto de los Balbo”, de J. A. Ortega, presentada en Cádiz

El nuevo y último libro del periodista y escritor barreño fue dado a conocer el pasado miércoles, 11 de mayo, en la XXXI Edición de la Feria del Libro de la capital gaditana. El acto tuvo lugar en el Baluarte de la Candelaria y contó con la participación del catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Córdoba Juan Francisco Rodríguez Neila, autor de varias obras ensayísticas y ponencias sobre la Hispania Romana y la Antigua Gades. La cita estuvo complementada con la proyección de un vídeo que sirve de introducción al relato de Ortega y la lectura de un pasaje del texto a cargo de la Asociación de Personas Lectoras de Cádiz.

Firma de EL SECRETO DE LOS BALBO en Cádiz

La nueva novela de José A. Ortega, a la venta desde el pasado 23 de febrero, se centra en la figura de un personaje de origen gaditano que gozó de notable protagonismo en la Roma del siglo I a. C. Lucio Cornelio Balbo El Menor, sobrino de Lucio Cornelio Balbo El Mayor, amigo y confidente de César.

El argumento gira en torno a un supuesto crimen nunca resuelto, ocurrido 15 años antes de la muerte del célebre dictador, y los enredos políticos que se suceden desde que este ínclito ciudadano romano accede a su primer consulado (59 a. C.) hasta que alcanza el poder absoluto.

El texto, no obstante, ofrece a lo largo de todas sus páginas una versión novedosa respecto al desarrollo de muchos de los hechos de la época sobre los que se tienen noticias y plantea alguna que otra hipótesis que sorprende. En particular, sobre la conspiración y el magnicidio de los idus de marzo del 44 a. C., sobre el idilio amoroso entre Cleopatra, reina de Egipto, y Marco Antonio, y sobre la relación de este último con Gayo Octavio, que luego habría de convertirse en César Augusto. Además, está repleta de detalladas referencias tanto históricas como literarias, fruto de una amplia e intensa labor de documentación y consulta de numerosas fuentes.

Rodríguez Neila

Juan Francisco Rodríguez Neila (Cádiz, 1948) cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, graduándose con los Premios Extraordinarios de Licenciatura y Doctorado de Filosofía y Letras y Ayuntamiento de Sevilla. En el Departamento de Arqueología de la Universidad Hispalense elaboró, bajo la dirección del profesor Blanco Freijeiro, su estudio sobre los Cornelio Balbo de Gades. Posteriormente, en el Departamento de Historia Antigua de la misma Universidad, bajo el magisterio del profesor Presedo Vela, y como becario de Formación del Personal Investigador, elaboró su tesis doctoral sobre “La administración municipal en la Hispania Romana”, presentada en 1976 y calificada con sobresaliente “cum laude”, obteniendo en 1980 el “Trofeo Tesis Doctoral”.

Ortega, Puerto y Rodríguez Neila

Rodríguez Neila ha repartido su actividad docente entre la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla, el Colegio Universitario de Letras de Cádiz y, especialmente, la Universidad de Córdoba, cuyo Departamento de Historia Antigua dirige. Actualmente ejerce como catedrático en este departamento y es director del Instituto de Historia de Andalucía. También es miembro de la Cátedra Municipal de Cultura “Adolfo de Castro” del Ayuntamiento de Cádiz y académico de la Real Academia de Córdoba. Entre sus publicaciones figuran libros como “Confidentes de César: los Balbo de Cádiz”, “El municipio romano de Gades”, “Sociedad y administración local en la Bética romana” e “Historia de Córdoba. Del amanecer prehistórico al ocaso visigodo”, así como numerosos artículos en revistas especializadas.

El proyecto de Fernando Quiñones

El catedrático de la Universidad de Córdoba ofreció unos muy interesantes apuntes sobre la figura de los Balbo de Cádiz, sobre sus orígenes y sobre su relevancia en tiempos de César. Efectuó un análisis sobre los valores de la novela histórica y las aportaciones del género a la divulgación y el conocimiento de la Historia. Desglosó el contenido de la obra de José A. Ortega y destacó las cualidades de la misma en lo que se refiere a la verosimilitud de los hechos que narra, la recreación de la época, la construcción de los personajes y la detalla información que proporciona, más allá de los elementos novelescos. Además, hizo mención a la memoria del escritor Fernando Quiñones, quien, en efecto, como ya señalara el periodista algecireño Juan José Téllez, tuvo intención de redactar una novela sobre los Balbo y contactó con él personalmente para que le documentara al respecto, aunque no concluyó el proyecto.

El Secreto de los Balbo se presenta en Cádiz

J. A. Ortega mostró su gratitud a la Editorial GoodBooks por la publicación de “El Secreto de los Balbo” y a las personas que le prestaron su colaboración durante la elaboración de este nuevo libro. También añadió algunas reflexiones sobre lo que perdura del legado de Roma y la Antigüedad Clásica en nuestros días, así como sobre la importancia de la investigación histórica para explicar el presente, afrontar con mejores perspectivas los problemas del mundo de hoy y contribuir a la prosperidad y el desarrollo de los pueblos.

El periodista y escritor barreño ya presentó “El Secreto de Los Balbo” en Los Barrios, con notable éxito de público, el pasado 10 de marzo, llenando la amplia sala del Edificio Pósito, y en el Centro Documental José Luis Cano de Algeciras, el pasado 26 de abril.


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Presentación de EL SECRETO DE LOS BALBO en Algeciras

La novela perdida de Fernando Quiñones

José A. Ortega presentó el pasado martes, 26 de abril, El Secreto de los Balbo en la XXXI Feria del Libro de Algeciras.

El acto tuvo lugar en el Centro Documental José Luis Cano y contó con la presencia de la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Algeciras, Pilar Pintor, y el vicepresidente de la Fundación Provincial de Cultura, Salvador Puerto. También participó Miguel Vega, técnico de la Delegación de Cultura de Algeciras, que dio lectura a un texto del periodista y escritor Juan José Téllez dedicado a Ortega y a su nueva y última obra. El director de programación y contenidos del Centro Andaluz de las Letras tenía prevista su asistencia a esta presentación pero a última hora no pudo acudir por motivos de agenda.

La nueva obra del escritor barreño, publicada por Editorial GoodBooks, y a la venta desde el pasado 23 de febrero, se centra en las vidas de Lucio Cornelio Balbo El Mayor y Lucio Cornelio Balbo El Menor, personajes originarios de Cádiz que gozaron de notable protagonismo en la Roma del siglo I a. C.

“La novela perdida de Fernando Quiñones”. Con esta expresión se refirió el exdirector del diario Europa Sur al libro del autor barreño. “José Antonio Ortega, probablemente, no sepa que ha escrito la novela perdida de Fernando Quiñones. El escritor gaditano soñó, en su día, con escribir una larga narración sobre los Balbo –tío y sobrino–, quienes consiguieron la ciudadanía romana para todos los gaditanos y apoyaron a César en la guerra civil”, fueron las primeras palabras del conocido periodista y escritor algecireño, en boca de Miguel Vega.

“El periodismo, que ha cultivado en Europa Sur, El Faro de Algeciras Información, Viva Campo de Gibraltar, o en el periódico digital Noticias de la Villa, le ha brindado (a José A. Ortega) la experiencia necesaria en materia de documentación para trazar un formidable retrato coral de la Roma imperial, con un lenguaje sabiamente inspirado en las traducciones clásicas latinas. Se trata de un simple ropaje porque, más allá de las convenciones de la historiografía, el relato que urde deja escapar siempre al narrador de raza que encierra y que ahora corona con la precisión de un orfebre y con la intrepidez de un aventurero, algo más que la ficción de un enigma. Quizá en ‘El secreto de los Balbo’ podamos descubrir otros secretos de la historia y de nuestro propio mundo. Lo que ya ha dejado de ser un secreto es la calidad literaria de quien lo escribe”, afirma Téllez.

J. A. Ortega agradeció a la Editorial GoodBooks su apuesta por la publicación de “El Secreto de los Balbo” y también mostró su gratitud a las personas que colaboraron con él en algunas fases de la elaboración de este nuevo libro. Además, apuntó algunas reflexiones sobre lo que perdura del legado de Roma y la Antigüedad Clásica en nuestros días, así como sobre la importancia de la investigación histórica para explicar el presente, afrontar con mejores perspectivas los problemas del mundo de hoy y contribuir a la prosperidad y el desarrollo de los pueblos.

El argumento de “El Secreto de los Balbo” gira en torno a un supuesto crimen nunca resuelto, ocurrido 15 años antes de la muerte de César y los enredos políticos que se suceden desde que el célebre dictador romano accede a su primer consulado (59 a. C.) hasta que alcanza el poder absoluto.

La novela, no obstante, ofrece a lo largo de todas sus páginas una versión novedosa respecto al desarrollo de muchos de los hechos de la época sobre los que se tienen noticias y plantea alguna que otra hipótesis que sorprende. En particular, sobre la conspiración y el magnicidio de los idus de marzo del 44 a. C., sobre el idilio amoroso entre Cleopatra, reina de Egipto, y Marco Antonio, y sobre la relación de este último con Gayo Octavio, que luego habría de convertirse en César Augusto. Además, está repleta de detalladas referencias tanto históricas como literarias, fruto de una amplia e intensa labor de documentación y consulta de numerosas fuentes.

Ortega ya presentó “El Secreto de los Balbo” en Los Barrios, con notable éxito de público, el pasado 10 de marzo, llenando la amplia sala del Edificio Pósito, y tiene previsto presentarla en Cádiz el próximo día 11 de mayo, así como en El Puerto de Santa María, en una fecha aún por concretar.


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