Asedio de Cartago, el fin de una civilización

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Asedio de Cartago, el fin de una civilización

Si tuviéramos que decidir cuál fue el mayor enemigo de Roma, muchos pensaríamos en Cartago,  y el asedio de ésta ciudad norteafricana situada en el Túnez actual deja constancia de ello. Fue tal el empeño de los romanos en eliminar en esta cultura, que lo queda es lo que los propios romanos nos dejaron, sin tener la posibilidad de saber la “versión” púnica.

Habían pasado casi 40 años desde Zama, los romanos poco a poco iban convirtiendo el mediterráneo en un mar privado, adueñándose o subyugando las tierras de la cuenca; en ésta época Cartago distaba mucho de ser la potencia militar de los años de Aníbal,  pero en el apartado económico era otra cosa. Después de la victoria de Escipión, finalizada ya la segunda guerra púnica,  en el año 201 a.c., los romanos impusieron a los vencidos un tributo desorbitado para asegurarse la hegemonía en el mediterráneo occidental,  manteniendo bajo control las finanzas púnicas. Pero Cartago pagó el tributo estipulado para 50 años en tan sólo 10, ahí estaba el peligro real de los norteafricanos,  aunque perdían las guerras, se recuperaban muy rápido económicamente,  y como sus ejércitos estaban compuestos en su mayoría por mercenarios no tenían que perder tiempo en entrenar tropas nuevas.

Y el mayor detractor de la urbe africana, Catón el viejo, lo sabía, después de una visita a la ciudad como embajador, quedó horrorizado ante la recuperación y prosperidad de los púnicos,  a partir de entonces el rancio senador y censor terminaría todos sus discursos independientemente del tema que tratara con la frase: Carthago delenda est: Cartago debe ser destruida. Y los dioses debieron escucharle por que en el año 151 a.c. Numidia,  aliado de los romanos, invadió territorio cartaginés sin previo aviso, los sufetes -senado cartaginés- decidieron defenderse mandando un ejército al mando de un tal Asdrúbal el beotarca, pero fueron derrotados.

Roma había prohibido a Cartago realizar movimientos militares o declarar guerras sin su consentimiento, así que ya tenían casus belli para declarar la guerra. De inmediato los cartagineses se rindieron incondicionalmente, entregando incluso a 300 rehenes, hijos de notables de la ciudad como acto de buena fe, alegando que actuaron en defensa de los territorios establecidos por el propio senado romano,  pero ya no había vuelta atrás, y en número de 80.000, las legiones desembarcaron en África.

Origen: Asedio de Cartago, el fin de una civilización –


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